Del e-mail y otros tormentos

marzo 25, 2010

El hombre es inventivo por naturaleza, prueba de ello son la rueda, los aviones de papel y las pistolas automáticas (bueno, algunas cosas son mejores que otras). Gracias a la inventiva hemos desarrollado medios de comunicación muy eficientes, como las señales de humo (que no servían de noche ni cuando llueve, pero nada es perfecto), el papel, que se daña un poco con el fuego; y últimamente tenemos medios electrónicos como la radio, televisión e internet, que es el primer medio bidireccional electrónico (algo como un hablaescribe, pero sin Ingsoc*).

Lo que si no ha cambiado para nada es la gran capacidad que tenemos de emplear mal los medios o de no emplearlos como no sea para divertirnos. Hoy en día podemos decir qué hacemos a cada minuto, desde que damos el primer bostezo aferramos el teclado QWERTY de nuestro Blackberry y tecleamos “Que sueño tengo, se me acalambra la mandíbula al bostezar #mequieroquedardormido“; luego tecleamos sobre actividades relativas a la higiene que mi educación setentosa me impide mencionar; luego chequeamos en Facebook los comentarios de los amigos sobre la foto del perro montado en una moto de un Harley boy tropical; twitteamos de nuevo sobre lo caliente que está el café y lo duras que le quedan las arepas a nuestra mamá (que no tiene twitter, porque si nos sigue nos da un #chancletazo).

En el camino al trabajo o lugar de estudios nos conectamos al MSN y le preguntamos a los compañeros: “tns sueño tmbn?”, “isisT el trabajo”, “no? ke ladi”, “LOL, el tipo del frnt se va peinando”; y otras cosas que siendo aparentemente irrelevantes forman parte de la comunicación. Lo que no entiendo, señores, es lo siguiente: si somos capaces de hacer una poceta que twittea cada uno de sus usos (por mi madre que no la voy a seguir JAMAS) o de hacerle un perfil de Facebook al perrito del cafetín (Sarni, creo que lo llaman); si podemos teclear a velocidades vertiginosas y descifrar verdaderas piedras de Rosetta en mensajes de texto, o leer 4 (se lee cuatro) conversaciones al mismo tiempo por Messenger, abrir un grupo de Facebook para que alguien se corte el pelo, bajar videos de Youtube, descargar programas e instalarlos; ¿cómo me explican que no me puedan enviar un correo electrónico a mi cuenta de Gmail adjuntando el trabajo que les encomendé hace 5 (se lee cinco) meses, con el pretexto de que “Gmail está fallando, no sé que le pasa”??? Ni que fuera google.cn

Amigos: yo me estoy haciendo más viejo, pero no más inocente. Entreguen sus trabajos y quedaremos en paz.

* leer 1984, de George Orwell. Libro escrito en los 50, que se desarrolla en los 80 y viene como anillo al dedo a los 10 (de 2010)

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El origen del universo

junio 30, 2009

Para hablar acerca del origen del hombre en la tierra, hay que preguntarse antes cómo se creó la tierra misma. Diversas historias y teorías se han contado a lo largo de milenios, impulsadas por la curiosidad, por la necesidad de saber quienes somos.

Podemos dividir las ideas sobre el origen en dos áreas: las cosmogonías y las teorías. Las primeras son historias de creación que involucran a seres superiores que hacen al hombre o lo ayudan a mejorar. Las segundas son elaboradas tramas de conocimientos y supocisiones que elaboran los científicos para dar una respuesta que se sustente en algunos hechos.

En clases discutiremos acerca de estas ideas. Les he recomendado en clase que investiguen sobre las diversas cosmogonías, como el Génesis, el Popol Vuh, las  tradiciones Nórdicas, griegas, africanas, asiáticas y americanas. En todas ellas el hombre es el protagonista principal, en casi todas seres poderosos intervienen para guiar nuestros destinos. En las teorías científicas no hay dioses ni titanes, pero igualmente el personaje principal sigue siendo el hombre.

Vean en el enlace la visión de Carl Sagan, astrónomo estadounidense.


El Hombre y la Biologia

junio 15, 2009

La primera asignación del Seminario de Biología y Desarrollo Humano es realizar un ensayo sobre un texto entregado en clase, de Jean Rostand, de su libro El Hombre (Alianza Editorial,1941). El ensayo no debe superar una cuartilla (ni ser de dos líneas) y debe versar sobre el destino que el hombre le da al conocimiento biológico.

El ensayo será publicado como un comentario de esta entrada, hasta el lunes 22 de junio de 2009. Cada estudiante debe colocar su nombre y cédula al final de su coemtnario. Gracias por su participación.


Artículo sobre irradiación de alimentos

noviembre 13, 2008

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2008/11/10/181279.php

En el enlace de arriba pueden acceder a la revista Consumer, de España. En esta ocasión presentan un artículo sobre la aceptación de la irradiación de alimentos.

Hasta luego


Deshidratación osmótica y filtración por membranas

octubre 13, 2008

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Archivos para lectura sobre deshidratación osmótica y filtración por membranas


Sarrapia

julio 6, 2008
Sarrapia

Sarrapia

Entre muchos recuerdos de infancia, tengo el de una bolsa negra de polietileno que casi no podía levantar del piso, cosa que mi papá me había encargado que hiciera para llevarla a la camioneta.

Era el año 89, creo, y estábamos en casa de mi tío Pedro Miguel, allá en Pariaguán. Mi papá había encargado a un señor frutos de sarrapia, que creo que le regaló o le vendió “por lo que usted me quiera dar”. La idea de mi papá era la de sembrarlos en un espacio que había sido recuperado de la contaminación para hacer un bosque que protegiese el suelo.

Mientras mi papá se tomaba un café, yo cumplía con el encargo, levantando unos pocos centímetros y balanceando la bolsa hacia adelante, en una especie de lanzamiento de martillo que no me daba muy buen resultado. El hecho es que al rozar el suelo, la bolsa se rasgó, y percibí un aroma que no conocía, el de un fruto con un aroma penetrante, para mí similar en algo al moriche, pero con un aroma decididamente más perfumado.

De ese encuentro con la sarrapia han pasado muchos años. Hace poco la he vuelto a ver, motivado por las experiencias de la UNEY, escritas en un blog de cuyo nombre no quiero acordarme, o narradas por los participantes de un taller de cocina pariana en el que la sarrapia inundó con su aroma la cocina. Pues bien, recurrí a quien me presentó el fruto: llamé a mi papá y le pedí que me mandara unas sarrapias para tenerlas en mis manos y empezar a experimentar. Me mandó cuatro, pequeñas y fragantes, que llevé al laboratorio de la universidad.

Le mostré a profesores y alumnos los frutos. En realidad, nadie con¢ocía la sarrapia. En la oficina de Jorge Alarcón en Guama hay un pequeño libro que me sirvió para redondear la idea: Los Árboles de Venezuela, de Jesús Hoyos. En la página 192 encontré una descripción del árbol, así como de sus usos, que me hicieron pensar en por qué ese aroma que no era tan penetrante pudiese ser objeto de una explotación importante, como la que describe Gallegos en Canaima, aunada a la del caucho.

En el laboratorio me acompañaron dos alumnas, Jessica y Vanessa, quienes me ayudaron a retirar la piel del fruto y separar la pulpa de la semilla bajo el chorro de agua. Esto lo hice gracias a Israel Jiménez, quien me comentó que en sus días de infancia comía sarrapia que tumbaba de los árboles a pedradas (al mejor estilo de Teodoro Guillén), y luego lavaba las pepas en su casa hasta obtener una pepa con vellitos blancos que se usaba como un llavero. Hace poco mi padre me confirmó este uso, en su natal Pariaguán también se hacían los llaveros de sarrapia, coloreados con merthiolate. También nuestro apreciado Chicho la reconoció al instante y soportó la historia del uso como accesorio.

Luego de tener las esponjosas pepas limpias procedí a abrirlas, labor que nos ocupó un tiempo importante, ya que la cápsula que recubre a la almendra es muy dura, llegando inclusive a amellar mi navaja de bolsillo, a la que no se le han resistido muchos huesos de pescado. La solución me vino del entorno: al lado de la universidad corre una quebrada, donde obtuve una piedra de río con la que machaqué, no sin esfuerzo, las pepas de sarrapia.

El aroma que invadió todo el laboratorio me lo explicó todo, el interés de Gallegos y su mención a la riqueza fácil de la sarrapia, el aroma de los tabacos que atraen inconscientemente incluso a un no fumador y alérgico como yo, la emocionada descripción de quienes la conocieron en la cocina de Salsipuedes. Jessica y Vanessa comparten conmigo ese momento de descubrimiento mágico del tesoro que encierra la curiosa fruta. El aroma que presenta la almendra fresca es muy penetrante y volátil, pero luego de ponerlas en el horno a 100 ºC por unos 15 minutos se transformó en el aroma dulce y maravilloso que buscaban los cazafortunas en la selva guayanesa.


Notas Prácticas Integrales II

marzo 20, 2008

Estas son las notas del año, no publico detalladas por falta de tiempo. En el caso de los alumnos que hicieron módulos ó prácticas con otros profesores, aún necesito esas notas para totalizarlas. Ya yo envié las notas de los estudiantes que hicieron módulos con mi sección.

practicas-integrales-ii.doc