¿Estamos seguros de lo que comemos?
¿Estamos seguros con lo que comemos?
¿Tenemos seguridad de seguir comiendo?
¿Seguro que comemos? Seguro
El juego de palabras permite en este caso ver que no hay sólo una pregunta, sino muchas en torno a la seguridad de nuestra alimentación. Para algunos es un tema de cantidad, para otros de costos, para el de más allá de calidad y para el de acá es un problema de adecuación.
El alimento es complejo, no es una mezcla binaria de agua y materia sólida, es mezcla de materia y espíritu, de nutrientes y valores, de mito y realidad científica. La seguridad es tan abstracta que apunta al viejo dicho de “Seguro está el infierno”. En realidad, un alimento es seguro dependiendo del objetivo que cumpla, nutritivo, cultural ó político; pero hay elementos que no faltan para nadie, como el sencillo hecho de que no ocasione daño al ingerirlo.
A continuación copio extractos de revistas electrónicas que hablan más técnica y prácticamente sobre el tema. (¿Comeremos? ¡Seguro!)
Inocuidad de los alimentos a lo largo de la cadena alimentaria
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) es el principal organismo de las Naciones Unidas que se ocupa de la calidad e inocuidad de los alimentos en todos los aspectos y en todas las diferentes etapas de la producción alimentaria, la cosecha, la manipulación postcosecha, el almacenamiento, el transporte, la elaboración y su distribución.
La FAO adhiere al enfoque basado en la cadena alimentaria para la gestión de la calidad e inocuidad de los alimentos en tanto que reconoce la responsabilidad de todos los participantes de la cadena alimentaria para el suministro de alimentos inocuos, saludables y nutritivos.
El Servicio de Calidad de los Alimentos y Normas Alimentarias de la FAO (AGNS) está empeñado en aumentar la calidad e inocuidad de los alimentos a lo largo de la cadena alimentaria a todos los niveles, con el objeto de evitar las enfermedades transmitidas por los alimentos, proteger a los consumidores y promover prácticas apropiadas en el comercio de productos alimentarios.
Enfoque basado en la cadena alimentaria
La producción de alimentos inocuos requiere que todas aquellas personas que intervienen a lo largo de la cadena alimentaria, reconozcan que la responsabilidad principal la tienen quienes producen alimentos, los elaboran y los comercializan.
La clave está en fortalecer todos y cada uno de los eslabones del complejo proceso de los alimentos que llegan al consumidor – desde el modo en que se los cultiva hasta de qué manera se los recolecta, elabora, empaqueta, vende y consume. Un eslabón débil puede significar el colapso de toda la cadena alimentaria. Las partes interesadas comprenden a agricultores, pescadores, operadores de mataderos, elaboradores de alimentos, transportistas, distribuidores (minoristas y mayoristas) y consumidores así como a los gobiernos, que tienen la obligación de proteger la salud pública.
Su ejecución requiere un entorno reglamentario y normativo favorable con normas bien definidas a nivel nacional e internacional, así como el establecimiento de sistemas y programas de control a lo largo de toda la cadena alimentaria en los planos local y nacional.
El hecho de que la responsabilidad en lo que respecta al suministro de alimentos inocuos sea compartida por todos los actores del sector alimentario y agrícola – desde los productores y elaboradores de alimentos hasta los minoristas y los hogares – hace que dicha responsabilidad sea supervisada por un enfoque en el cual los países desarrollados ofrecen a los países en desarrollo los recursos y experiencias para que puedan crear las capacidades que garanticen la inocuidad de sus cadenas alimentarias.
El enfoque incluye la adopción de buenas prácticas que establezcan principios básicos para el cultivo de alimentos, incluyendo la gestión de suelos y aguas, la producción de cultivos y animales, el almacenamiento, el procesamiento y la eliminación de desechos (por ejemplo, las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), las Buenas Prácticas Higiénicas (BPH) y los sistemas de Análisis de Peligros y de Puntos Críticos de Control (APPCC).
El último objetivo del enfoque basado en la cadena alimentaria, la incorporación de estas prácticas mejoradas, ha de incrementar la transparencia de la cadena alimentaria de modo que las crisis nacionales y mundiales de alimentos puedan prevenirse en lugar de ser tratadas.
¿Qué es la Seguridad Alimentaria?
Según la definición de la Food and Agriculture Organization (FAO): “Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias”.La seguridad alimentaria implica el cumplimiento de las siguientes condiciones:
· Una oferta y disponibilidad de alimentos adecuados · La estabilidad de la oferta sin fluctuaciones ni escasez en función de la estación del año · El acceso a los alimentos o la capacidad para adquirirlos · La buena calidad e inocuidad de los alimentos.
En los países de la Unión Europea y de Occidente en general, las tres primeras premisas se alcanzan de forma generalizada, salvo excepciones ocasionales, por lo que es el último punto, el que se refiere a la inocuidad de los alimentos, el que cobra relevancia y protagonismo y al que van dirigidas todas las políticas de control sanitario.
Entonces, se puede decir que en Europa, como en todos los países desarrollados, el término “Seguridad Alimentaria” hace referencia únicamente a los problemas de higiene e inocuidad de los alimentos.
Es decir, las políticas gubernamentales, las medidas de control, los procesos que se siguen, pretenden alcanzar el que todo alimento que llega al consumidor, sea un alimento “seguro”, libre de contaminaciones que supongan una amenaza para la salud.
“Del campo a la mesa”: la cadena alimentaria
“Del campo a la mesa”: con esta frase, los organismos encargados de velar por la Seguridad Alimentaria en la Unión Europea junto con la OMS y la FAO, quieren expresar que el control llevado a cabo sobre los alimentos, es una responsabilidad que atañe a todos los participantes de la cadena alimentaria, desde los productores primarios (agricultores, ganaderos) a los procesadores, envasadores, transportadores, almacenadores, puntos de venta y por último a los consumidores, y que por tanto, las medidas concernientes a la vigilancia y control de dicha seguridad alimentaria, deben cubrir exhaustivamente todas y cada una de estas etapas, de manera que quede garantizada la inocuidad de todos y cada uno de los alimentos que llegan a la mesa del consumidor.
Para lograrlo, se requiere que se cumplan las normativas de higiene, manipulación y calidad por parte de las personas y empresas responsables del alimento en cada una de sus etapas. Las administraciones, tanto nacionales como locales, ofrecen a cada una de las partes implicadas en cada etapa, no solo asesoría para la ejecución de medidas de seguridad y control, sino que además tienen la obligación de vigilar su cumplimiento y realizar auditorías de seguridad y calidad de los alimentos.
Las medidas de control de la inocuidad y la calidad, varían según la etapa en que se encuentra el alimento y también según las características de dicho alimento. Comprenden desde las llamadas “Buenas Prácticas Agrícolas” (BPA) relativas por ejemplo y entre otras muchas cosas, al uso de pesticidas, control de plagas, etc. así como el sistema de control de la higiene en la manipulación de alimentos, un sistema adoptado internacionalmente y obligatorio en la Unión Europea desde Enero 2004, denominado HACCP (Sistema de Análisis Riesgos y Puntos de Control Crítico, en español ARPCC).
Otra práctica que se debe adoptar es informar al siguiente eslabón de la cadena alimentaria, de todos los datos pertinentes en relación con la inocuidad de los alimentos.
De un tiempo a esta parte, se viene aplicando lo que la FAO llama “el modelo holístico”, que hace recaer la responsabilidad de la inocuidad alimentaria en todos y cada uno de los responsables de las distintas etapas por las que pasa el alimento, a diferencia del modelo anterior, que situaba la responsabilidad principalmente en los productores primarios.
Respecto a la higiene de los alimentos, las medidas a aplicar están recogidas en el Codex Alimentarius y abarcan la construcción de las instalaciones, el control de operaciones (temperaturas, suministro de agua, materia prima), la higiene del personal manipulador, etc.